Cuando el dolor de espalda no le deja dormir, una ciática le obliga a sentarse cada pocos minutos o la rodilla limita hasta un paseo corto, el problema ya no es solo “aguantar”. Un médico especialista en dolor crónico busca identificar qué está manteniendo ese dolor, cómo afecta a su movilidad y qué tratamiento puede ayudarle a recuperar actividad sin depender de analgésicos de forma continuada.
El dolor persistente no siempre significa que exista una lesión grave, pero tampoco debe normalizarse. Puede aparecer por una hernia discal, artrosis, una tendinopatía, una lesión deportiva mal resuelta o por mecanismos más complejos, como ocurre en la fibromialgia. La clave es valorar a cada paciente de forma individual, con un diagnóstico clínico riguroso y objetivos realistas.
Qué hace un médico especialista en dolor crónico
El especialista en dolor no se limita a poner nombre a una molestia. Relaciona los síntomas con la exploración física, las pruebas disponibles y la historia de cada persona. No es lo mismo una lumbalgia que empeora al estar de pie que un dolor que baja por la pierna con hormigueo, pérdida de fuerza o sensación de descarga eléctrica. Aunque ambos se describan como dolor de espalda, pueden requerir abordajes muy distintos.
En una primera valoración se analiza desde cuándo duele, qué movimientos lo agravan, qué tratamientos se han probado y cómo está condicionando el descanso, el trabajo y la autonomía. También se revisan las resonancias, radiografías u otras pruebas cuando aportan información útil. Una imagen por sí sola no decide el tratamiento: hay personas con cambios degenerativos visibles que apenas tienen síntomas y otras con dolor muy limitante sin grandes hallazgos radiológicos.
El objetivo es concreto: reducir dolor e inflamación cuando sea posible, preservar la función y evitar que el problema siga restringiendo la vida cotidiana. En determinados casos, esto también puede significar retrasar o evitar una cirugía. No obstante, si existe déficit neurológico progresivo, dolor incontrolable o una indicación quirúrgica clara, el especialista debe explicarlo con honestidad y orientar al paciente adecuadamente.
Cuándo conviene pedir cita por dolor persistente
No hay que esperar años para consultar. Si el dolor se mantiene más de unas semanas, reaparece con frecuencia o obliga a modificar rutinas, merece una valoración médica. Es especialmente recomendable cuando se ha recurrido repetidamente a antiinflamatorios, relajantes musculares o analgésicos sin una mejoría suficiente o sin tolerarlos bien.
También conviene consultar ante ciática persistente, dolor cervical con irradiación al brazo, rigidez marcada de rodilla o cadera, dolor de talón al caminar, limitación tras una lesión deportiva o molestias que impiden conciliar el sueño. La pérdida de movilidad suele ser una señal tan relevante como la intensidad del dolor.
Hay síntomas que requieren atención médica prioritaria: pérdida de fuerza que empeora, alteración del control de esfínteres, fiebre asociada al dolor de espalda, traumatismo importante o dolor acompañado de pérdida de peso no explicada. Estas situaciones no deben tratarse como una simple contractura.
Hernia discal y ciática: una indicación frecuente
La hernia discal lumbar puede irritar o comprimir una raíz nerviosa y provocar dolor que desciende por glúteo y pierna, hormigueo, quemazón o debilidad. Algunos episodios mejoran con medidas conservadoras, pero cuando la ciática persiste y limita caminar, trabajar o descansar, es razonable plantear un tratamiento específico.
En pacientes seleccionados, la ozonoterapia médica puede formar parte de ese abordaje. Se aplica mediante técnicas infiltrativas locales, paravertebrales o, cuando está indicado, mediante procedimientos guiados y dirigidos a la zona responsable de los síntomas. El propósito es modular la inflamación y favorecer una mejor evolución clínica, siempre dentro de una valoración anestésica especializada.
La evidencia clínica disponible es más consistente en determinadas indicaciones, especialmente en hernia discal. No se debe presentar como una solución universal ni prometer un resultado idéntico para todos. La respuesta depende del tamaño y localización de la hernia, del tiempo de evolución, de los signos neurológicos y de la situación funcional de cada paciente.
Tratamientos para el dolor crónico: por qué se personalizan
Un plan eficaz rara vez consiste en una única técnica. Puede incluir tratamiento intervencionista, recomendaciones de movimiento, cambios temporales en la carga física y revisión de la medicación. El orden de estas medidas y su combinación dependen de la causa del dolor.
La ozonoterapia médica es una opción ambulatoria que se utiliza en patologías musculoesqueléticas seleccionadas. En la Clínica Dr. Antimo De Salve se integra en una evaluación diagnóstica previa, no como una infiltración automática. Se valora qué estructura puede estar generando el dolor y qué vía de administración es más adecuada para el caso.
En procesos como la artrosis de rodilla, cadera o columna, el objetivo suele ser disminuir dolor y mejorar la capacidad para caminar, subir escaleras o realizar actividades diarias. No se regeneran de forma milagrosa todos los tejidos desgastados ni se elimina la artrosis, pero una reducción de los síntomas puede permitir recuperar ejercicio y autonomía.
En tendinopatías, bursitis, fascitis plantar o sobrecargas deportivas, el tratamiento debe contemplar la carga que causó o perpetuó la lesión. Infiltrar una zona dolorosa sin corregir un gesto deportivo, un exceso de entrenamiento o una recuperación insuficiente limita los resultados. Por eso, conservar la actividad no siempre significa seguir haciendo lo mismo al mismo ritmo.
La fibromialgia requiere todavía más prudencia. Se trata de un cuadro complejo, con dolor generalizado, fatiga, sueño no reparador y sensibilidad aumentada. No existe una única intervención que resuelva todos los síntomas. El abordaje debe ser global, individualizado y con expectativas razonables; la respuesta a las terapias puede variar considerablemente entre pacientes.
Cómo es la valoración y el tratamiento ambulatorio
La consulta comienza por escuchar con detalle. El paciente debe poder explicar qué actividades ha dejado de hacer, qué medicación toma, si ha recibido infiltraciones previas y cómo ha evolucionado el problema. Después se realiza la exploración dirigida y se revisan las pruebas aportadas para decidir si hacen falta estudios complementarios o si ya hay información suficiente.
Si la ozonoterapia está indicada, se explica la técnica, el número aproximado de sesiones, los beneficios esperados y sus límites. Muchos tratamientos se realizan de forma ambulatoria y permiten volver a casa el mismo día. La duración del protocolo no es igual para una hernia discal que para una artrosis o una tendinopatía, ni debe serlo.
La seguridad depende de una indicación correcta, de una técnica médica adecuada y de revisar antecedentes relevantes, como trastornos de coagulación, medicación anticoagulante, infecciones activas o determinadas enfermedades. Antes de tratar, hay que comprobar que el posible beneficio compensa los riesgos y que la alternativa elegida tiene sentido en ese caso concreto.
Recuperar movilidad es parte del tratamiento
El dolor crónico suele crear un círculo difícil: duele al moverse, se evita el movimiento, se pierde fuerza y confianza, y cada gesto resulta más costoso. Romperlo no significa forzar una articulación o entrenar por encima del dolor. Significa recuperar movimiento de manera gradual y segura una vez controlado el componente doloroso que lo impedía.
Un buen resultado puede ser volver a dormir mejor, caminar sin parar cada pocos minutos, trabajar con menos limitaciones o retomar una actividad física adaptada. A veces el alivio es rápido; otras veces requiere varias semanas y ajustes del plan. La medicina del dolor debe medir la evolución por lo que el paciente vuelve a poder hacer, no solo por un número en una escala de dolor.
Si el dolor está reduciendo su vida, pedir una valoración especializada es un paso razonable. Encontrar la causa tratable y definir un plan claro puede ser el comienzo de volver a moverse con más seguridad y menos miedo.
Cuando es mejor acudir al especialista
El dolor agudo es una respuesta directa y a corto plazo (de minutos a pocas semanas) ante una lesión, inflamación o cirugía, y suele responder de forma rápida y eficaz a diferentes terapias. En cambio, el dolor crónico persiste o se repite durante más de tres meses, y es mucho más complejo porque el sistema nervioso puede alterarse, enviando señales de dolor aunque el tejido ya haya sanado, lo que requiere un enfoque multidisciplinario. Por este motivo mejor contactar un profesional de la salud experto en medicina del dolor lo antes posible. Llame al +34 609 710 442 y solicite una primera visita con el Dr. De Salve.



